Cargando ficha científica…
Cargando ficha científica…
A mediado del siglo XIX nace la teratología y en las últimas décadas se ha introducido el término dismorfología para referirse a la ciencia que estudia las malformaciones congénitas, estas constituyen aquellos defectos estructurales presentes en el nacimiento. El labio fisurado (queilosquisis, labio leporino) y el paladar fisurado (palatosquisis, paladar hendido). Tanto el labio leporino, como el paladar hendido no son considerados malformaciones frecuentes en las especies animales, en que labio y paladar hendidos constituyen verdaderas malformaciones, como los caninos, felinos, equinos y bovinos entre otras. Los camélidos, como la Llama, la Vicuña y la Alpaca suelen caracterizarse por poseer labio leporino, lo que les permite aprehender y cosechar los alimentos con gran eficiencia. Similares características anatómicas poseen también la liebre y el conejo. Al caracterizar al murciélago hematófago o vampiro (Desmodustundus) señala la existencia del labio leporino o hendido, que le permite lamer con mucha rapidez la sangre que emana de la mordida de sus víctimas. Algunos reptiles como las lagartijas, tienen un desarrollo similar al de las aves y una fisura palatina natural.
A mediado del siglo XIX nace la teratología y en las últimas décadas se ha introducido el término dismorfología para referirse a la ciencia que estudia las malformaciones congénitas, estas constituyen aquellos defectos estructurales presentes en el nacimiento. El labio fisurado (queilosquisis, labio leporino) y el paladar fisurado (palatosquisis, paladar hendido). Tanto el labio leporino, como el paladar hendido no son considerados malformaciones frecuentes en las especies animales, en que labio y paladar hendidos constituyen verdaderas malformaciones, como los caninos, felinos, equinos y bovinos entre otras. Los camélidos, como la Llama, la Vicuña y la Alpaca suelen caracterizarse por poseer labio leporino, lo que les permite aprehender y cosechar los alimentos con gran eficiencia. Similares características anatómicas poseen también la liebre y el conejo. Al caracterizar al murciélago hematófago o vampiro (Desmodustundus) señala la existencia del labio leporino o hendido, que le permite lamer con mucha rapidez la sangre que emana de la mordida de sus víctimas. Algunos reptiles como las lagartijas, tienen un desarrollo similar al de las aves y una fisura palatina natural.
Éstas se producen entre la sexta y décima semana de vida embriofetal; una combinación de falla en la unión normal y desarrollo inadecuado puede afectar los tejidos blandos y los componentes óseos del labio superior, el reborde alveolar, así como el paladar duro y blando. Se acepta que es una malformación de causa multifactorial, es decir tanto de origen genético como ambiental. Existen numerosos estudios enfocados a buscar regiones del genoma asociados a estas malformaciones.
La fisura palatina o paladar hendido es un defecto caracterizado por una fisura del paladar blando y/o paladar duro, habitualmente ubicado en la línea media.
La incidencia de esta deformidad varía de acuerdo con la situación geográfica, raza o población. Éstas se producen entre la sexta y décima semana de vida embriofetal; una combinación de falla en la unión normal y desarrollo inadecuado puede afectar los tejidos blandos y los componentes óseos del labio superior, el reborde alveolar, así como el paladar duro y blando.
Hendidura congénita del paladar o del labio, según la estructura afectada.
Varía desde la simple fisura labial o facial hasta lesiones que abarcan tejidos blandos y óseos. Por su parte, el paladar hendido consiste en la fisura medial longitudinal de la bóveda palatina, que comunica la cavidad bucal con la nasal; puede estar asociado con el labio leporino o aparecer como una malformación aislada.
Se acepta en general que el factor etiológico principal de estas malformaciones es de carácter genético. En algunos casos se ha sugerido una causa ambiental y/o una causa mixta, razón por la cual se afirma que la fisura labiopalatina es un proceso de origen multifactorial. De las malformaciones congénitas son muy variadas y diversas, las podemos reunir en dos grandes grupos: genéticas y ambientales. Dentro de las de índole genéticas se consideran 3 categorías: herencia monogénica, herencia poligénica o multifactorial y aberraciones cromosómicas. Las causas ambientales pueden ser agrupadas en físicas, químicas, y biológicas, precisamente a estos factores ambientales por ser capaces de alterar el desarrollo embriológico produciendo malformaciones congénitas se les ha llamado teratógenos. Al analizar la etiopatogenia de la fisura labial y palatina encontramos que este se asocia fundamentalmente a la herencia poligénica o multifactorial, ya que es resultado de interacciones complejas entre un número variable de genes “menores” que actúan por acción aditiva (poligénica) generalmente de acción y número difícilmente identificables, denominados en términos generales como predisposición genética con factores
ambientales usualmente desconocidos. Este modo particular de herencia se ha denominado multifactorial y no sigue los patrones básicos de las leyes mendelianas.
Tanto el labio hendido, también denominado labio leporino, resulta normal en diferentes animales como camélidos, conejos, liebres y murciélagos hematófagos, al igual que el paladar hendido suele ser normal en aves y reptiles como las lagartijas; mientras que para otras especies resultan anormalidades o malformaciones, como en la especie bovina, en que se reporta por primera vez en nuestro país un caso de labio hendido bilateral sin fisura palatina, en un ternero mestizo de un mes de edad.
El defecto de cierre puede producir comunicación entre las cavidades oral y nasal. La anquiloglosia afecta la movilidad lingual y debe describirse aparte.
Una comunicación oronasal puede dificultar la alimentación y favorecer aspiración; no todos los defectos labiales tienen la misma repercusión.