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El hermafroditismo masculino, una de las formas de trastorno de desarrollo sexual (TDS), se caracteriza por individuos con gónadas testiculares (sexo gonadal masculino) pero un fenotipo externo ambiguo o femenino. En la especie caprina, la incidencia de estos trastornos está fuertemente ligada a factores genéticos hereditarios (Pailhoux et al., 2001).

El hermafroditismo masculino, una de las formas de trastorno de desarrollo sexual (TDS), se caracteriza por individuos con gónadas testiculares (sexo gonadal masculino) pero un fenotipo externo ambiguo o femenino. En la especie caprina, la incidencia de estos trastornos está fuertemente ligada a factores genéticos hereditarios (Pailhoux et al., 2001).
El término hermafroditismo hace referencia a los individuos que presentan unos genitales ambiguos, es decir, poco desarrollados y sin evidencia genética e histológica clara sobre el origen de los mismos (Meyers y Wallen, 2001). Al examen clínico se observan problemas como una ambigüedad genital evidente, con clitoromegalia y la presencia de escroto. Esto puede observarse en casos de hermafroditismo masculino con persistencia del útero (Smith y Sherman, 2009). Por otro lado, el Síndrome de Intersexo de la Caperuza (PIS), en particular, es una de las causas más documentadas, condición autosómica recesiva ligada al gen de la ausencia de cuernos. Los individuos genéticamente hembras (XX) que son homocigotos para este gen desarrollan testículos, resultando en un fenotipo intersexual estéril. Esta base genética ha sido identificada como una deleción específica en el gen FOXL2 (Pailhoux et al., 2001). Estudios previos en rumiantes han mostrado que las anomalías del desarrollo sexual suelen involucrar alteraciones en la diferenciación gonadal y ductal durante la vida embrionaria, complicando el diagnóstico temprano (Basrur y Meyers, 1986). Además, investigaciones clásicas en mamíferos han demostrado que pequeñas alteraciones hormonales durante periodos críticos del desarrollo pueden producir fenotipos intersexuales similares a los observados en caprinos (Young et al., 1963). Para establecer un diagnóstico preciso es necesario realizar exámenes como la palpación de las gónadas y los análisis hormonales (Ribeiro et al., 2005), así como la ecografía, para identificar estructuras internas anómalas, como un útero persistente. Sin embargo, la caracterización definitiva de la coexistencia de gónadas masculinas y ductos müllerianos requiere un examen post-mortem, ya que diferenciar un pseudohermafroditismo de un hermafroditismo verdadero puede ser complejo (Villagómez-Amezcua y Perea, 2007).
Variación del desarrollo sexual con discordancia entre la diferenciación gonadal, ductal o de los genitales externos.
El fenotipo externo no identifica de forma suficiente el tejido gonadal ni el sexo cromosómico. El término histórico del catálogo se conserva para identificar la pieza.
La clasificación rigurosa evita confundir una variación ovotesticular con persistencia de estructuras müllerianas u otras formas de desarrollo sexual.