Información de la colecciónLa etiología de estas patologías es multifactorial, involucrando una interacción compleja entre elementos endógenos y exógenos, como trastornos genéticos, enfermedades infecciosas y tóxicas, hipoxia fetal, deficiencia nutricional, traumatismos e irradiación (10).
En el ámbito genético, estas patologías se encuentran vinculadas a sistemas poligénicos complejos, en los cuales la heredabilidad y la consanguinidad dentro del hato exacerban la expresión de alelos recesivos deletéreos. No obstante, el componente ambiental actúa frecuentemente como el catalizador crítico; la exposición prenatal a teratógenos químicos, radiación ionizante o episodios de hipertermia materna puede desestabilizar las rutas de señalización celular (como la vía Sonic Hedgehog) esenciales para la invaginación y cierre del neuroporo. Asimismo, cobran especial relevancia las infecciones virales transplacentarias (como los Pestivirus y Orthobunyavirus), las cuales poseen un marcado tropismo por el neuroectodermo fetal. A nivel metabólico, la deficiencia crítica de folatos interfiere con la síntesis de purinas y la metilación del ADN, procesos indispensables para la proliferación celular del tubo neural, mientras que la hipoxia fetal crónica compromete la viabilidad de los tejidos en formación, derivando en los defectos estructurales observados en la casuística clínica (11).
A la complejidad etiológica de los defectos del tubo neural (DTN) se suma el impacto de los desequilibrios minerales y la exposición a metales pesados. La literatura científica ha demostrado que la deficiencia de zinc (Zn) durante la gestación temprana es altamente teratogénica, ya que este micronutriente actúa como cofactor de la polimerasa de ADN; su ausencia inhibe la proliferación celular en los pliegues neurales, impidiendo su fusión. Asimismo, estudios recientes vinculan la exposición prenatal al cadmio (Cd) y plomo (Pb) con la interrupción del metabolismo del ácido fólico, donde estos metales compiten por los sitios de unión celular, provocando una deficiencia funcional de folatos a pesar de que su ingesta sea adecuada (16).
En el contexto de los rumiantes, no debe desestimarse el rol de los alcaloides pirrolizidínicos presentes en plantas forrajeras locales, los cuales poseen la capacidad de atravesar la barrera placentaria y ejercer efectos citotóxicos directos sobre el neuroectodermo en desarrollo, exacerbando el riesgo de anencefalia y otras displasias craneofaciales (17).
Ambos hallazgos deben describirse por separado al estudiar defectos del desarrollo craneoencefálico.